Para inmobiliarias

Tu inmobiliaria contesta a todo el mundo.
Siempre. Aunque tú no estés.

Montamos el equipo que atiende tus mensajes de WhatsApp, Instagram y Facebook, resuelve las dudas de siempre, separa a quien va en serio de quien solo mira y te llena la agenda de visitas.

Funcionando en menos de tres días.

Solicitar una plaza Trabajamos con pocas inmobiliarias a la vez.
Primero miramos si encajamos.

Lo que pasa cada semana

Son las 22:40 de un domingo

Alguien ve uno de tus pisos. Le gusta. Entra en tu Instagram y escribe: «Hola, ¿sigue disponible el de la calle Mayor?»

Nadie contesta. Es domingo por la noche.

Prueba también por WhatsApp. Nada.

El lunes a las 10:30 alguien de tu equipo abre el móvil y le responde. Para entonces esa persona ya ha escrito a otras tres agencias. Una le contestó a los dos minutos y ya tiene visita el martes.

No perdiste a ese cliente por el precio.
Lo perdiste por el silencio.

Y no pasó una vez. Pasa con los mensajes de la hora de comer, los de las once de la noche, los del sábado, los del puente, los que entran mientras estás enseñando otro piso. Nadie los cuenta, porque nunca llegan a ser un cliente. Pero están ahí.

Qué montamos exactamente

No es un contestador automático

Un contestador te da un menú: «pulsa 1 para comprar, pulsa 2 para alquilar». El cliente se aburre y se va.

Esto es otra cosa. Es un comercial más en tu equipo. Habla como habla tu agencia, conoce tus inmuebles, tus zonas y tus precios, sabe qué preguntar para averiguar si alguien va en serio, y sabe cuándo callarse y pasarte la conversación a ti.

La diferencia con una persona es que atiende a treinta a la vez, no se cansa, no se le olvida hacer seguimiento y no libra los domingos.

Cómo trabaja

Lo que hace con cada persona que te escribe

01

Contesta al momento

A cualquier hora y cualquier día. Da igual si te escriben por WhatsApp, por Instagram o por Facebook: es el mismo equipo, con la misma información y el mismo trato.

02

Pregunta lo que preguntaría tu mejor comercial

Qué zona busca, cuánto puede pagar, si compra o alquila, si tiene algo que vender antes, si necesita financiación, para cuándo quiere mudarse. Sin interrogatorio: hablando.

03

Le da la visita

Si la persona encaja, mira tu agenda, le propone huecos reales, lo confirma y después se lo recuerda para que no se caiga la visita.

04

Te lo pasa cuando toca

Cuando el cliente va en serio, se pone a negociar o pregunta algo delicado, la conversación llega a ti con el resumen ya hecho. Tú entras a cerrar, no a repetir lo de siempre.

Tu sitio para verlo todo

Dejas de buscar clientes entre chats

Hoy tus contactos están repartidos entre el móvil de uno, el Instagram de otro y una libreta. Aquí están todos en la misma pantalla:

Y algo importante: todo vive en una cuenta que está a tu nombre. Los datos de tus clientes son tuyos. Si algún día quieres dejarlo, te los llevas.

El montaje

Menos de tres días

No es una frase de folleto. Es así de corto porque tú solo tienes que hacer una cosa: contarme cómo vendes.

Día 1

Hablamos

Una llamada. Me cuentas cómo trabajáis, qué os preguntan siempre, en qué zonas os movéis, qué inmuebles tenéis y qué es lo que nunca debería decir alguien de tu equipo. Yo tomo nota.

Día 2

Lo monto y lo pruebo

Lo construyo y le escribo yo misma haciéndome pasar por cliente, todas las veces que haga falta: preguntas fáciles, preguntas raras, gente con prisa y gente que solo curiosea. Hasta que responde como responderías tú.

Día 3

Se conecta y empieza a trabajar

Lo enchufamos a tu WhatsApp, tu Instagram y tu Facebook. Lo ves funcionando en directo. A partir de ese momento no se te escapa un mensaje.

Lo que pagas cada mes

Una cuota. Nada más

Sin coste de montaje y sin sorpresas. Cada mes incluye:

Cuánto cuesta depende del tamaño de tu inmobiliaria y de cuántos mensajes recibes. Por eso no verás un precio en esta página: primero miro tu caso y luego te doy una cifra.

Antes de que apliques

Esto no es para todo el mundo

Encajamos si…

  • Recibes más mensajes de los que puedes contestar bien.
  • Publicas inmuebles en portales y en redes.
  • Sabes que se te enfrían contactos por la noche y los fines de semana.
  • Sois un equipo pequeño y nadie está solo para contestar.
  • Quieres dedicar tu tiempo a visitas y cierres, no a repetir lo mismo.

No encajamos si…

  • Buscas algo que venda solo, sin que nadie hable nunca con el cliente.
  • Todavía no tienes inmuebles publicados.
  • Solo te interesa lo más barato del mercado.
  • No puedes dedicarme una llamada el primer día.

Lo que todos preguntan

Preguntas

¿El cliente se da cuenta de que no es una persona?

Habla de forma natural, así que la mayoría sigue la conversación sin pensarlo. Pero no engañamos a nadie: si lo preguntan directamente, lo dice. Y en cuanto la cosa se pone seria, entras tú. A la gente no le molesta que le contesten rápido y bien; le molesta que no le conteste nadie.

¿Tengo que cambiar mi número de WhatsApp?

No. Se conecta al número con el que ya trabajas. Tus clientes de siempre siguen escribiéndote donde siempre.

¿Y si contesta algo que no debe?

Antes de conectarlo lo pruebo a fondo y le pongo límites claros: qué puede decir sobre precios, qué no puede prometer y qué temas no toca. Lo que no sabe no se lo inventa: te lo pasa a ti.

¿Puedo contestar yo cuando quiera?

Sí, en cualquier momento. Entras en la conversación y sigues tú. Es tu chat de siempre.

¿Necesito saber de tecnología?

No. Tú solo respondes preguntas sobre tu inmobiliaria. De todo lo demás me encargo yo.

¿Qué pasa si un día lo dejo?

La cuenta está a tu nombre, así que te llevas tus conversaciones y tus contactos. No te quedas atrapado.

¿De verdad tres días?

Sí, siempre que me des la información el primer día. Lo que alarga estos montajes no es el trabajo: es esperar respuestas.

Cuéntame cómo trabaja tu inmobiliaria

Son unas pocas preguntas y se responden en tres minutos. Con eso miro si encajamos y te digo qué te costaría. Si no lo veo claro, te lo digo igual.

Solicitar una plaza

Sin compromiso y sin llamadas de comercial pesado.